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Diagnóstico de insuficiencia renal
Escuchar la frase "tiene insuficiencia renal", puede ser un momento espantoso. Estos sentimientos son habituales. Miles de preguntas vienen a la mente, la más importante de todas: "¿Qué me va a pasar?"
Aunque las noticias están cambiando la vida, también hay una verdadera causa de optimismo gracias a la medicina moderna. Esta página da respuestas a los pacientes a os que les han diagnosticado insuficiencia renal. El médico le proporcionará apoyo y consejos con respecto a la selección del tratamiento y la medicación más adecuados en su situación actual. Si tiene alguna pregunta, no dude en ponerse en contacto con nosotros.
Los riñones son órganos vitales. Son los responsables de eliminar productos residuales del cuerpo, la regulación de los líquidos del cuerpo y la producción de algunas hormonas. Cuando los riñones no pueden realizar estas funciones en la capacidad suficiente, el resultado en una enfermedad renal, también llamada insuficiencia renal. Por lo general, la insuficiencia renal se produce como resultado de una disminución gradual de la eficiencia de los riñones durante un largo periodo de tiempo (enfermedad renal crónica). Muchas afecciones pueden provocar enfermedad renal crónica; las más frecuentes incluyen diabetes, inflamación renal crónica, hipertensión arterial y daño vascular. En algunos casos, es la consecuencia de una insuficiencia renal repentina o de una lesión renal aguda.
La medicina moderna puede compensar los efectos de la insuficiencia renal, permitiendo a las personas llevar una vida activa a pesar de la insuficiencia de un órgano vital. Sin embargo, hasta ahora no hay posibilidad de curar la insuficiencia renal. Cuando los riñones de una persona fallan, hay tres opciones de tratamiento principales: hemodiálisis, diálisis peritoneal y trasplante de riñón. Ninguna modalidad de tratamiento excluye a la otra. La mayoría de los pacientes que reciben un trasplante han pasado meses o incluso años en diálisis. Y aunque los trasplantes pueden durar muchos años, puede haber un momento en el que necesite volver a recibir diálisis en el futuro. Su médico y el personal de enfermería siempre le ayudarán en todas las fases de su enfermedad renal y en todas las condiciones de su vida. Por lo tanto, no dude en preguntar, incluso si cree que su pregunta puede no estar directamente relacionada con su tratamiento.
La hemodiálisis es el método más común utilizado para tratar la enfermedad renal terminal (ERP). El proceso de hemodiálisis limpia la sangre mediante un tipo especial de filtro llamado dializador. Se realiza principalmente en un centro de atención renal bajo la supervisión de personal médico experimentado y bien formado.
Más información sobre la hemodiálisis
En esta forma de tratamiento, la función de limpieza de los riñones es apoyada o llevada a cabo por el peritoneo de la cavidad abdominal. Se utiliza un procedimiento quirúrgico menor para insertar de forma permanente un tubo blando o un catéter en la cavidad abdominal.
Este ciclo se suele repetir unas cuatro veces al día, pero también se puede realizar una vez al día en circunstancias especiales. Debe realizarse con cuidado para evitar riesgos de peritonitis que es una infección del peritoneo. Este procedimiento es fácil de aprender. Por eso, los pacientes pueden realizar esta forma de tratamiento de diálisis sin asistencia y en la comodidad de su propio hogar.
La solución para la diálisis peritoneal es un fluido estéril compuesto principalmente de glucosa o aminoácidos que ayuda a la eliminación de residuos por parte del peritoneo.
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La solución fluye hacia el catéter insertado mediante un procedimiento quirúrgico menor en la cavidad abdominal.
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En esta forma de terapia, la función de limpieza de los riñones está apoyada o la realiza el peritoneo de la cavidad abdominal. La solución aglutina los productos residuales, que se filtran a través del peritoneo.
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Después de varias horas, la solución de la diálisis se satura con productos residuales desde la sangre y se vacía desde el abdomen y, a continuación, se sustituye por una solución nueva para continuar con la limpieza.
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Una vez saturada con productos de desecho de la sangre, la solución de diálisis se drena del abdomen a una bolsa de drenaje.
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Un trasplante de riñón suele ser un deseo querido desde hace mucho tiempo por muchos pacientes renales. Para muchos, significa volver a la vida sin depender de centros de atención renal, un horario y dietas restrictivos, poder trabajar sin restricciones y la opción de viajar más fácilmente. Este deseo toma forma concreta cuando se encuentra un riñón donante adecuado.
Muchos pacientes sienten que después de un trasplante su calidad de vida es mejor que cuando están en diálisis. Puede ofrecerle más libertad porque ya no tiene que acudir a la diálisis y no hay ninguna restricción real en cuanto a dieta o líquidos.
Sin embargo, si está esperando un riñón cadáver, pueden pasar meses o incluso varios años hasta que se encuentre un riñón donante adecuado. Es difícil decir cuánto tiempo puede tener que esperar, algunas personas tienen suerte y reciben un trasplante rápidamente, otras pasarán más tiempo en la lista de espera. Este tiempo de espera puede ser difícil para algunos pacientes, y puede causar frustración y estrés. Estos sentimientos son naturales y su médico y el personal de enfermería le ayudarán a hacer frente a cualquier preocupación que pueda tener.
El trasplante de riñón requiere una operación para trasplantar un riñón sano de otra persona a su cuerpo. Antes de poder programar una fecha de operación, deben realizarse varias pruebas. Durante la operación, el riñón se coloca en la parte inferior del abdomen y se une a la arteria y la vena. A continuación, la sangre pasa a través del trasplante y comienza a producir orina.
También es importante saber que el trasplante de riñón no cura la enfermedad renal. Para proteger su riñón del rechazo por parte de su cuerpo o de la recurrencia de la enfermedad renal subyacente, la medicación diaria y las consultas regulares con su médico son vitales.
Consulte siempre a su nefrólogo.
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Como paciente de hemodiálisis o diálisis peritoneal, se le recetarán diferentes medicamentos para diferentes fines. Siempre debe ser consciente de toda la medicación que toma, lo que quiere decir que debe saber sus nombres, sus propósitos y cómo tomarlas. Si tiene problemas con las medicaciones o alguna duda, no dude en ponerse en contacto con el médico o el personal de enfermería del centro de atención renal. La función renal deficiente y la hemodiálisis pueden alterar drásticamente los efectos de la medicación. Consulte a su médico antes de realizar cualquier cambio en su medicación actual. Los siguientes medicamentos se utilizan con mayor frecuencia:
Muchos pacientes sufren de hipertensión arterial (hipertensión). La hipertensión puede causarle daño. Por lo tanto, la presión arterial debe regularse con la medicación adecuada y monitorizarse cuidadosamente, especialmente durante el tratamiento.
La eritropoyetina, a menudo conocida como EPO, es una hormona producida por los riñones que estimula la médula ósea para producir glóbulos rojos. Ya que la producción de eritropoyetina en los pacientes con una enfermedad renal crónica es reducida, entonces el número de glóbulos rojos también es reducido. Este es el aspecto principal que lleva a una enfermedad llamada anemia renal. La eritopoyetina sintética se puede administrar de un modo intravenoso o a través de piel como sustituto de la eritropoyetina natural para mantener el número adecuado de glóbulos rojos. También se puede administrar a través de las líneas de sangre de la máquina de diálisis durante el tratamiento de diálisis.
El hierro es un componente vital de la hemoglobina, la proteína clave que se encuentra en los glóbulos rojos normales. Sin hierro, es difícil que el cuerpo cree suficientes glóbulos rojos saludables. Esta es la razón por la que un suplemento de hierro es prácticamente necesario además del EPO. El hierro suele suministrarse mediante una infusión intravenosa en el centro de atención renal.
Nuestros riñones normalmente excretan el fosfato que se absorbe con los alimentos. En la insuficiencia renal crónica, ya no ocurre más. Por lo tanto, los niveles de fosfato en el cuerpo aumentan y, junto con otras sustancias, provocan irritación en los vasos sanguíneos, los huesos y a veces en la piel. Un efecto secundario importante de los niveles elevados de fosfato puede ser la arteriosclerosis, es decir, la calcificación de los vasos sanguíneos, que puede provocar enfermedades cardíacas. La diálisis ayuda en este aspecto, pero solo puede eliminar algunos excesos de fosfato. Esto quiere decir que los niveles de fosfato en el cuerpo deben reducirse más mediante una ingesta menor de fosfato y la medicación adecuada, conocida como aglutinantes de fosfato. Estos medicamentos «se unen» al fosfato en el intestino para que no pueda ser absorbido en el torrente sanguíneo.
La vitamina D se activa en los riñones y es necesaria para múltiples funciones en el cuerpo. Por ejemplo, es necesaria para tener unos huesos saludables. Las personas con enfermedad renal suelen recibir vitamina D preactivada, ya que sus riñones ya no pueden activar la vitamina D.
Necesita diálisis porque ha sufrido insuficiencia renal. Sus riñones dejaron de funcionar o casi. Los riñones son el sistema de filtrado del cuerpo para deshacerse de las toxinas y los productos químicos que el cuerpo no necesita y que podrían dañarle. La insuficiencia renal, si no se trata, es mortal, pero la medicina moderna nos ha proporcionado tratamientos de soporte vital, incluida la hemodiálisis.
La hemodiálisis y la diálisis peritoneal se han realizado desde mediados de la década de 1940. La diálisis, como tratamiento regular, comenzó a usarse en los años 60 y hoy en día es una tratamiento estándar en todo el mundo. La diálisis peritoneal ambulatoria continua (CAPD) comenzó en 1976. Miles de pacientes fueron ayudados con estos tratamientos. La diálisis es ahora un procedimiento bien establecido, con miles de pacientes recibiendo tratamiento en todo el mundo.
No. El tratamiento de diálisis solo sustituye a varias funciones renales.Por eso se denomina comúnmente terapia de reemplazo renal. Sin embargo, actualmente existen muchos tratamientos diferentes para la insuficiencia renal y muchos más están siendo investigados. En general, estos tratamientos solo ayudan a reducir la pérdida de la función renal progresiva y no puede detener completamente esa pérdida ni revertirla. Por eso necesitamos terapias de reemplazo renal como la hemodiálisis o el trasplante de riñón.
La insuficiencia renal es incómoda, potencialmente mortal y va acompañada de varios síntomas graves. La diálisis ayuda significativamente a mejorar todas estas desventajas, pero no puede curar la insuficiencia renal. La comunicación frecuente con el personal de asistencia médica en un ambiente abierto le ayudará a obtener el tratamiento más adecuado y cómodo.
No podemos prometerle que se sentirá tan bien en la diálisis como lo hacía antes de la insuficiencia renal, ya que no hay ningún sustituto real para sus propios riñones sanos. Pero para mantenerle lo mejor posible, su tratamiento constará de tres elementos principales: diálisis, dieta y medicamentos. La dieta de hemodiálisis es bastante estricta y puede tardar algún tiempo en acostumbrarse. Habrá límites en la ingesta de líquidos y tendrá que tener cuidado con los alimentos con altos niveles de sodio y potasio. Pero con imaginación aún puede cocinar comidas deliciosas. Puede encontrar más información en esta página web. El equipo de atención también le explicará su dieta detalladamente. Hay varios medicamentos que tendrá que tomar para ayudarlo a evitar algunas de las complicaciones de la diálisis. Sin embargo, habrá veces en las que se sienta cansado y harto. Esto es lo mismo que con cualquier afección crónica. Pero con cuidado y siguiendo los consejos que se le proporcionen, podrá realizar la mayoría de las actividades normales.